Relato, versión 1



Este año comencé con las prácticas de taller 5. La semana pasada fuimos al colegio y conocimos al grupo. Primeros días de observaciones. Mis primeras impresiones fueron sentirme más en una sala de 3-4 que de 5 años. Es un grupo muy disperso, con desarrollos cognitivos variados, y desde mi punto de vista la docente no lleva a cabo propuestas que sean acordes a las necesidades de todxs, siempre alguien queda afuera y ella no parece tener la intención de incluirlxs.

Hay una pareja de mellizos, Inti es unx de ellxs. Me detuve a observarlx desde un comienzo porque me daba cuenta que siempre estaba disperso, no participaba de las actividades, y siempre estaba intentando decirme algo, a mis compañeras o a la docente. Algo que me costó entender, pero que el último día que fui comprendí. “Me quiero ir a casa” repetía constantemente.

Según la maestra Inti no tenía desarrollado el lenguaje, o tenía problemas en él. Me contó que lo llevan al fonoaudiólogo para tratar ese tema. Me llamó la atención lo que me dijo, porque Inti sí tenía desarrollado el lenguaje, sólo que diferente al resto. Él se hacía entender como podía, el problema era que la docente no se esforzaba ni un poquito en escucharlo y tomarse unos segundos para ver qué necesitaba.

Cada vez que pude me acerqué a él para de a poco ir entendiendo lo que repetía una y otra vez. Es cierto que para ser un niño de 5 años lo esperable es que tengan ya un desarrollo del lenguaje en donde sea comprensible lo que dicen, de todas maneras creo que sabiendo que él aún no lo tiene debería ser mucho mayor el trabajo para estimularlo y poder ofrecerle actividades en donde pueda desarrollarlo, y a su vez, tomándose más tiempo para poder entenderlo.

Era muy claro además que las propuestas de la docente no le llamaban la atención, o no respondían a sus necesidades, porque siempre buscaba otra cosa para jugar solo, o se iba con Bruno, que es un niñx con autismo que siempre trabaja con una APND. A Inti le llamaban mucho más la atención esas actividades que las que eran para todo el grupo.

El segundo día que fui me tocó vivir una situación que me descolocó. Entraron a la sala y lxs esperaba un escenario lúdico de recibimiento. Todxs participaban de la propuesta menos Inti, que ya entró llorando y diciendo nuevamente que se quería ir a casa. Me acerqué a él y le propuse jugar con un rompecabezas que había sobre la mesa. Pero me negó con la cabeza, me agarró las manos y me dijo que se quería ir. Me quedé con él conteniéndolo buscando otras propuestas para ofrecerle. Él empezó a decir cosas que yo no pude comprender y le pregunté varias veces para que me lo repitiera a ver si podía entender lo que me quería decir. Fue en ese momento que se acercó Malena, una de las nenas, me dijo si podía ir a jugar con ella. Le pregunté si no quería que jugáramos a algo con Inti, buscando la manera de que pudiese integrarse al juego y compartir con otrxs. La respuesta de la nena fue que no, y me miró, lo señaló y me hizo una seña como diciendome que estaba loco. Me quedé helada. Por suerte creo que Inti ni lo notó pero por unos segundos no supe qué decir. Le pregunté por qué decía eso. Me dijo al oído, mi papá dice que está loco. Inti no está loco le dije, no tiene ganas de jugar ahora. Malena se fue.

No sé si fue correcto o no lo que respondí. Lo que sí sé es que el hecho de que la maestra lo deje de lado en todas las propuestas, sin buscar la manera de incluirlo, y sin darle importancia al hecho de que Inti no se siente bien estando en el Jardín, genera que el resto de lxs niñxs no sólo no se preocupen por incluirlo y socializar con él, sino que además comienzan a tener estas actitudes de verlo como alguien “raro” o diferente que dice cosas que nadie entiende y juega solo.

Es muy triste y chocante encontrarse con estas realidades. Me llama la atención que en una escuela donde todo el tiempo están remarcando que trabajan con la inclusión al primer día que vas a hacer prácticas te encontrás con estas situaciones que reflejan todo lo contrario.

Siempre las respuestas de las docentes son, y bueno pero soy una sola con 20 chicxs, no puedo pensar en propuestas sólo para él, no puedo detenerme a escucharlo y entender lo que me dice, etc. Me pregunto, ¿cuál es nuestra tarea entonces? ¿cómo hacemos para tener en cuenta las diversidades en la sala? ¿sirve con llevar una única propuesta para todos, cuando vemos que los desarrollos cognitivos son diferentes? ¿Y la multitarea que tanto nos enseñan a llevarla a cabo en las salas?

Me quedo pensando en cómo vamos a llevar con mi grupo de taller 5 las propuestas a implementar en la sala dentro de dos semanas para que Inti también pueda participar. E irnos al menos con la sensación de que nuestro paso por ahí tuvo algún significado también para él.

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