Ojitos empapados de lágrimas
Llegué con muchas preguntas, miedos, expectativas, ansias y demás emociones entrelazadas. Era mi primera experiencia como practicante en Jardín Maternal. El primer día me fui feliz por la recibida que había tenido, las tres docentes de la sala me hicieron sentir muy cómoda desde el primer momento, me acompañaron, me hicieron parte de su grupo. Lxs niñxs apenas llegué a la sala ya me estaban compartiendo los juguetes, mostrándome sus cosas, abrazándome, sentándose a upa, llevándome de la mano a jugar con ellxs. Que sensación más linda que te permitan entrar en su mundo de esa manera. Transcurrieron los primeros días, muchas experiencias vividas, de a poquito fueron dándome su confianza y a la vez confiando en mí aquellos niñxs que todavía no se habían acercado tanto. Compartí momentos hermosos con ellxs, de mucho aprendizaje, y así comencé a adentrarme en el ritmo de la sala. Fue un jueves. Llegué al jardín como todos los días a las 8:15 de la mañana. Ya desde la puerta...